La Casa Rosada se Traslada Brooklyn

Jueves, 19 Junio   

La Casa Rosada se traslada de Balcarce 50 a Balcarce al 600

Son diversas las causas que están provocando el clima de incertidumbre a nivel global, pero sobre todo en los Estados Unidos. El detonante fue el agravamiento de la crisis hipotecaria en ese país, ante la extrema flexibilidad con que los bancos le prestaron a población de bajos recursos que no pudo hacer frente al pago de la cuota al aumentar las tasas de interés en los últimos dos años.

Esta situación afectó con dureza al balance de los grandes bancos norteamericanos (entre otros Citigroup, Merrill Lynch y Bank of America). La consecuencia es que el crédito se endurecerá y, por ende, ya hay pronósticos de fuerte desaceleración económica en los Estados Unidos, que podría derivar en una recesión durante 2008. Por lo pronto, la Reserva Federal ya redujo las estimaciones de crecimiento para el año que viene.
La lectura de algunos indicadores sueltos podría favorecer a primera vista a la Argentina y el inicio de la gestión de Cristina de Kirchner. Por ejemplo, se descuenta que el banco central estadounidense no tendrá otro remedio que volver a reducir las tasas de interés en diciembre para evitar una caída más abrupta de la economía.

Esto favorecería el ingreso de capitales a países considerados más riesgosos, como es el caso de los emergentes. Y la Argentina podría beneficiarse de esta situación. Claro que se da en un contexto de temor de los inversores, que no cambiará de un día para el otro. Otro dato ya más contundente que pesa favorablemente es que la extrema debilidad del dólar sigue empujando hacia arriba el precio de los productos agrícolas a nivel mundial. Esto asegura un fuerte ingreso de dólares para la acumulación de reservas y, al mismo tiempo, un ingreso adicional para el Fisco, sobre todo luego de la última suba de las retenciones.

Pero a pesar de estas supuestas ventajas relativas que estaría consiguiendo la Argentina, el comportamiento de los mercados en las últimas semanas arroja la conclusión exactamente contraria. Lejos de verse beneficiado por el aumento internacional de los commodities o la perspectiva de la disminución de las tasas de interés, los bonos argentinos se vieron envueltos en una fuerte ola de ventas.

Como consecuencia, se borró toda la mejora que se había observado en el riesgo país luego de las elecciones. El indicador se ubicó otra vez cómodamente por encima de los 420 puntos. La consecuencia es la falta de financiamiento para el Estado, pero también le cierra la puerta a empresas o bancos para conseguir dinero fresco en los mercados.

Varias entidades suspendieron en las últimas semanas lanzamientos previstos y los postergaron hasta el primer bimestre de 2008.